¿Existe la felicidad plena?
Cuando una vez te lo planteas todo te parece tan maravilloso, miras al cielo soleado, con nubes esponjosas blancas y te convences de que eso, ese paisaje, es la felicidad que tanto buscas.
Pasan los días y ese paisaje tan pleno e idílico que viste aquel día está cada vez más lejos y cuanto más te fijas, más ves esas nubes grises desoladoras acercándose a tu esfera tan pequeña y frágil.
Empieza a llover, sin fuerza, ya no hay ningún sitio por el que el sol pueda iluminarte con su sonrisa resplandeciente y ni si quiera una nube esponjosa quiere darte el placer de si quiera pensar que alguna vez existió.
Siempre lloverá quieras o no, siempre habrá nubes grises y nunca podrás remediarlo porque de todos es sabido que por más que uses el paraguas te mojarás, que por más que te cobijes debajo del mayor árbol, este moverá sus ramas a tu favor o en contra según lo zarandee el viento y te mojarás igual, porque no todas las tristezas vienen del mismo lado e incluso a veces, vienen de todos los lados a la vez.
Pero detrás de la tormenta viene la calma, ¿pero qué calma? ¿nos convencemos de que la calma es infinita y vendrá siempre o mejor damos el mordisco a nuestra manzana particular y nos damos cuenta de que si esa tormenta fue grande, el huracán que se aproxima y se aleja vendrá algún día a por nosotros?
Nevará, estoy segura, granizará y con fuerza pero ¿Y ese día soleado con aquellas nubes esponjosas?
¿Era eso la felicidad o simplemente nosotros quisimos verlo como tal?
Cuando veamos un día en el que todo nos salga bien, en el que los resultados obtenidos nos sonrían con su brillo resplandeciente y nuestras metas parezcan tan esponjosas que casi podemos deducir su dulce y preciado tacto, morder la manzana y daros cuenta de que, por más que haya esos días, trescientos de los trescientos sesenta y cinco, llueve, graniza, llovizna o está el cielo grisaceo y teñido de ocres.
Siempre vendrá alguien con mejores resultados y metas cumplidas que tu, y tu que eres humano y envidioso por naturaleza como tal, tu mismo, harás que caigan rayos y centellas.
Cuando el cielo ya esté triste por cualquier motivo, no te preocupes, alguién vendrá a ponértelo peor para que veas que la probabilidad de que el sol vuelva es casi nula.
Y cuando pienses que tras esos días que todo te sale mal, que el viento sopla en todas las direcciones golpeándote y salpicándote con todo, vendrá ese sol a sacarte de los problemas pero...
¿Es esa felicidad real o nos la hemos idealizado tanto para que así no podamos nunca conseguirla y tener por tanto un obejtivo más que añadir a nuestra lista de motivos por los que vivir o morir?
y ante todo, ¿Cómo está tu cielo hoy?
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